Han pasado tantas cosas en este año que ya está por terminar que a veces es imposible caer en cuenta de todas las cosas que El Señor ha permitido. Pienso que a veces me preocupo tanto por mi propia actitud y me encierro en la misma herida, la misma raspadura... el mismo chichón, que pierdo por completo el enfoque divino del amor.
Señor, yo sé que ésto lo lees sólo tú, por ahora. Y me parece bien, porque es para tí mi agradecimiento. Lo mando por medio de un blog sólo porque siento que sale de un lugar y se va a otro, y puedo soñar que en tu computador del cielo lo lees y sonríes. O sonríes y piensas... no sé que piensas... me gustaría saberlo.
Gracias Jesús porque has traido tanta sanidad a mi vida... me has mostrado que me amas y me aceptas, aún con mis achaques, mis mañas, mi aparente descuido de la relación entre tu y yo. Déjame decirte que no te he olvidado, y que aunque la tormenta emocional sea fuerte y bastante parecida a algo real, aún puedo ver tus pinturas en el cielo, aún puedo percibir tus lecciones plasmadas en las vidas de la gente. Aún, puedo percibir una gota, de lo grande que es Tu amor.
He observado mucho a mi papá, y él tiene mucha razón en la genética de nosotros, nuestra forma de comportarnos y de actuar... es real y cierto. Puedo ver que él se equivoca, pero está tan seguro de tu amor... tan seguro de que está contigo (o más bien, que Tú estás con él).. y eso me sorprende... aprendo mucho con sólo observar.
Déjame aprender de nuevo. Creí aprenderlo todo, pero en verdad hasta ahora comienza la verdadera aventura de tus lecciones, de las lecciones del corazón.
Mientras este proceso pasa, no permitas que se apague el amor, sino que por el contrario, lo verdadero y lo real salga a flote y se encienda aún más que antes.
Déjame despedirme con estas sencillas pero poderosas palabras: Te amo.
De corazón lo hago, y me hace llorar, aviva mi corazón por dentro.
Gracias... nuevamente.
octubre 08, 2009
septiembre 19, 2009
Descubrimientos alentadores
A veces no me dedico a escribir... me gusta mucho leer lo que otros escriben, porque eso me permite comprender que todos tenemos nuestros propios conflictos, contradicciones, marcas y luchas.
Hoy encontré cosas muy interesantes, sobre todo de mi propia lucha personal. Tan clara, tan inclusive para estos días de mi vida que me costó despegarme de su lectura. No quiero entrar en detalles de qué es o qué leí, tal vez porque aún no me siento preparada para ello. Sin embargo es tan refrescante saber que otras personas han pasado años y años de luchas y siguen a tu lado, Dios. Es como ese matrimonio que siempre quise ver en casa y se escapó de mi infancia y mis recuerdos. Es ese matrimonio que persevera en la paciencia y en el amor.
Señor, sólo tu sabes por lo que estoy pasando, y como lo pude ver en tu palabra esta mañana, estás ahí placidamente dormido, y sólo puedo imaginarte sonreír confiado ante las tormentas que como tu amada, deberé soportar, porque me harás tan dependiente de tí que ya nada más importará, ya nada más permanecerá tanto tiempo en mi alma como tu has permanecido.
Te adoro y agradezco que hayas extendido tu misericordia hacía mí... bendita sea tu fidelidad, que pelea en nuestras guerras y atraviesa nuestras tormentas.
Eres.... ÚNICO.
Hoy encontré cosas muy interesantes, sobre todo de mi propia lucha personal. Tan clara, tan inclusive para estos días de mi vida que me costó despegarme de su lectura. No quiero entrar en detalles de qué es o qué leí, tal vez porque aún no me siento preparada para ello. Sin embargo es tan refrescante saber que otras personas han pasado años y años de luchas y siguen a tu lado, Dios. Es como ese matrimonio que siempre quise ver en casa y se escapó de mi infancia y mis recuerdos. Es ese matrimonio que persevera en la paciencia y en el amor.
Señor, sólo tu sabes por lo que estoy pasando, y como lo pude ver en tu palabra esta mañana, estás ahí placidamente dormido, y sólo puedo imaginarte sonreír confiado ante las tormentas que como tu amada, deberé soportar, porque me harás tan dependiente de tí que ya nada más importará, ya nada más permanecerá tanto tiempo en mi alma como tu has permanecido.
Te adoro y agradezco que hayas extendido tu misericordia hacía mí... bendita sea tu fidelidad, que pelea en nuestras guerras y atraviesa nuestras tormentas.
Eres.... ÚNICO.
septiembre 14, 2009
Ese extraño sentimiento
De nuevo aquí. Mil cosas pasan por mi cabeza, y no sé como darles orden, o más bien, no sé si quiero dárselo. Me pregunto por qué hay veces que parece que no le hallas sentido a las cosas, a lo que escuchas de otros, a lo que ves, a lo que pasa alrededor, y de repente te atrapa esa sensación de desánimo que nació en la tristeza de no saber si hay esperanzas de seguir caminando.
Hace bastante rato he querido encontrar en qué punto del camino mi amor por Dios cambió. No sé si se le puede comparar, pero a veces es como el helado que tanto te gustaba antes así sencillo (un sabor, una salsa, de brownie para variar) y de repente te gusta ponerle crema batida, cerezas, gomitas, chips de chocolate, más salsas... etc. Finalmente el bendito helado te sabe a todo menos a helado, o bueno al sabor inicial que habías querido experimentar. Me pasa ahora así, siento que pruebo de todo, la oración en la iglesia, la oración en el secreto, poner las canciones que me gustan, salir a caminar al parque... pruebo de todo, y siento que no puedo, que me pierdo y no encuentro a Dios.
Y es una sensación bastante fea. Me siento tan saturada de conceptos: de la iglesia, de amigos, de autores cristianos, del líder... etc. Y parece como si fuera la gordita espiritual que con toda clase de dietas y artilugios quiere adelgazar, o en este caso, encontrar la solución para acercarse de nuevo a Dios, de la forma original, tal como le conoció.
En estos momentos recuerdo a la mujer del flujo de sangre. Se le menciona como una mujer de mucha fe, pero en este caso quiero imaginarla como una mujer creativa, que vió más allá de lo que se suponía debía hacerse para obtener un milagro. Creyó de todo corazón que con tocar la túnica del Señor sería sana aún cuando nada en la ley mostrara que ese era el protocolo, ni la forma, pero lo hizo, y el Señor respondió.
Quiero pensar en estos momentos que aún me queda creatividad para acercarme a Él a mi manera, que si dejo de esforzarme tanto por hacer y planear mil cosas para el encuentro perfecto, simplemente dejo que pase con lo que tengo en mis manos, pasará, porque en medio de tanta lucha y tanto cansancio, sólo el amor de Dios podrá levantarme y hacerme entrar en razón, o en verdad, mejor.
Dios quiera así pase. No quiero dejarlo tanto tiempo esperando.
Hace bastante rato he querido encontrar en qué punto del camino mi amor por Dios cambió. No sé si se le puede comparar, pero a veces es como el helado que tanto te gustaba antes así sencillo (un sabor, una salsa, de brownie para variar) y de repente te gusta ponerle crema batida, cerezas, gomitas, chips de chocolate, más salsas... etc. Finalmente el bendito helado te sabe a todo menos a helado, o bueno al sabor inicial que habías querido experimentar. Me pasa ahora así, siento que pruebo de todo, la oración en la iglesia, la oración en el secreto, poner las canciones que me gustan, salir a caminar al parque... pruebo de todo, y siento que no puedo, que me pierdo y no encuentro a Dios.
Y es una sensación bastante fea. Me siento tan saturada de conceptos: de la iglesia, de amigos, de autores cristianos, del líder... etc. Y parece como si fuera la gordita espiritual que con toda clase de dietas y artilugios quiere adelgazar, o en este caso, encontrar la solución para acercarse de nuevo a Dios, de la forma original, tal como le conoció.
En estos momentos recuerdo a la mujer del flujo de sangre. Se le menciona como una mujer de mucha fe, pero en este caso quiero imaginarla como una mujer creativa, que vió más allá de lo que se suponía debía hacerse para obtener un milagro. Creyó de todo corazón que con tocar la túnica del Señor sería sana aún cuando nada en la ley mostrara que ese era el protocolo, ni la forma, pero lo hizo, y el Señor respondió.
Quiero pensar en estos momentos que aún me queda creatividad para acercarme a Él a mi manera, que si dejo de esforzarme tanto por hacer y planear mil cosas para el encuentro perfecto, simplemente dejo que pase con lo que tengo en mis manos, pasará, porque en medio de tanta lucha y tanto cansancio, sólo el amor de Dios podrá levantarme y hacerme entrar en razón, o en verdad, mejor.
Dios quiera así pase. No quiero dejarlo tanto tiempo esperando.
agosto 26, 2009
Manejar la vida
De nuevo siento ganas de escribir, es para mí muy necesario tener presentes mis pensamientos para encontrar el error o los aciertos, pero sencillamente quiero escribir para desahogarme.
El fracaso. Que sentimiento tan extraño, tan devastador. A veces parece ser lo único que domina las palabras clave de este año, en tantas áreas de mi vida! siento tristeza de pensar que Dios me da oportunidades para buscarle y aprender, y a veces sólo quiero manejar las cosas como quiero, y por eso viene este sentimiento ruín a abatirme.
Hoy ha sido un día de respirar fracaso, fracaso en el carácter, en la vida profesional, en la lucha contra la pasividad, contra la inestabilidad emocional.. en fin.. la lista es bien larga, y siento como si ya Dios no quisiera hacerme barra y apoyarme para cambiar, porque en el fondo no tengo muchas ganas de cambiar, he hecho varios intentos y parece que siempre intento y no pasa nada.
Sin embargo sé Dios cuanto te gusta verme fracasada, para así ser tu victorioso en mí, porque yo humanamente no soy capaz.
El fracaso. Que sentimiento tan extraño, tan devastador. A veces parece ser lo único que domina las palabras clave de este año, en tantas áreas de mi vida! siento tristeza de pensar que Dios me da oportunidades para buscarle y aprender, y a veces sólo quiero manejar las cosas como quiero, y por eso viene este sentimiento ruín a abatirme.
Hoy ha sido un día de respirar fracaso, fracaso en el carácter, en la vida profesional, en la lucha contra la pasividad, contra la inestabilidad emocional.. en fin.. la lista es bien larga, y siento como si ya Dios no quisiera hacerme barra y apoyarme para cambiar, porque en el fondo no tengo muchas ganas de cambiar, he hecho varios intentos y parece que siempre intento y no pasa nada.
Sin embargo sé Dios cuanto te gusta verme fracasada, para así ser tu victorioso en mí, porque yo humanamente no soy capaz.
agosto 06, 2009
Pensamientos en transición
Hay cosas que no puedes explicar, a veces te sientes tan cansado, tratando de que tus pensamientos encajen en el concepto de otras personas, incluso de lo que crees que Dios piensa que tú deberías pensar. Yo me siento así en estos momentos, de repente, se me hace tan inalcanzable lo que la palabra de Dios exige, que no puedo más que recurrir a lo que otros piensan o a su perspectiva, mientras yo estoy en esta mudanza, en este cambio interior.
Las crisis suponen cambio, es verdad, pero más allá de eso, deberían suponer una nueva perspectiva, una nueva mirada de las cosas, donde de repente sales de las metas, los planes, los esquemas, y te concentras más en Dios, y lo que ha estado esperando por decirte desde hace tanto tiempo... tanto tiempo que ya no caes en cuenta cuando y cuales fueron Sus palabras.
Me confundo a veces en lo que respecta a lo que Dios espera de mí, y sí, es cierto, espera que haga Su voluntad, pero como la conoceré si está tan viciada por lo que otros piensan, por mis propios deseos, por el simple hecho de sentirme dejada atrás.
Sin embargo pienso qué maravillosos son estos momentos, cuando de repente te cansas de seguir aparentando (porque ya no tienes nada que aparentar), cuando no tienes nada que demostrarle a nadie, ni un escalón que subir en la estructura, sino que simplemente puedes ser tú, y puede Dios ser contigo.
Las crisis suponen cambio, es verdad, pero más allá de eso, deberían suponer una nueva perspectiva, una nueva mirada de las cosas, donde de repente sales de las metas, los planes, los esquemas, y te concentras más en Dios, y lo que ha estado esperando por decirte desde hace tanto tiempo... tanto tiempo que ya no caes en cuenta cuando y cuales fueron Sus palabras.
Me confundo a veces en lo que respecta a lo que Dios espera de mí, y sí, es cierto, espera que haga Su voluntad, pero como la conoceré si está tan viciada por lo que otros piensan, por mis propios deseos, por el simple hecho de sentirme dejada atrás.
Sin embargo pienso qué maravillosos son estos momentos, cuando de repente te cansas de seguir aparentando (porque ya no tienes nada que aparentar), cuando no tienes nada que demostrarle a nadie, ni un escalón que subir en la estructura, sino que simplemente puedes ser tú, y puede Dios ser contigo.
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